viernes, 21 de octubre de 2016

NOSS TERRA MESTE MU (LA PAPA ROCIADA) DEL GRUPO CRETCHEU

Por Dairo Barriosnuevo*

Portada del disco
El audio original del track "Noss Terra Meste Mu" en 33 RPM : https://www.youtube.com/watch?v=2Rm2DpvAO5M

Según el veterano picotero (Disc Jockey) Jero Fajardo, este disco, el cual es gran éxito musical, hace aparición en el caribe colombiano a través de un marino cartagenero llamado Dicson Villera, perteneciente al emblemático buque ARC Gloria, eso fue para el año de 1983.

Jero Fajardo Herazo
Noss Terra Meste Mu, es el nombre original de este corte musical perteneciente a la agrupación "Cretcheu" nombre de la agrupación, que según el investigador cultural puertorriqueño: Errol Montes Pizarro, significa (Amor) en creole, del lejano país africano de Cabo verde.

Errol Montes Pizarro
Curiosamente, la pieza musical Noss Terra Meste Mu, no es el éxito predilecto de este L.P. por los colombianos, el cual, fue escogido, bailado y degustado por los melómanos y rumberos de la ciudad de Cartagena (Bolívar). Realmente, es el primer corte del lado B llamado "Fidjos D´ Africa" el cual, recibió el curioso apelativo de "La Bolsa" por aquel fenómeno social de onomatopeya, que al parecer en sus coros y estribillos, pareciera decir la bolsa.

Audio del disco éxito el caribe colombiano "Fidjos D´Africa" del grupo Cretcheu: https://www.youtube.com/watch?v=26Ve5AQLFN0

Respaldo del disco
Cabe destacar lo siguiente, que si el éxito musical Fidjos D Africa, por el fenómeno llamado como "Piconema" (apodo o apelativo)  recibió ese nombre, el siguiente corte musical: Noss Terra Meste Mu, recibió el de "La Papa Rociada"

El audio del track "Noss Terra Meste Mu en 45 RPM: https://www.youtube.com/watch?v=08anRPCJnkU

Lo curioso de todo este asunto no para aquí, sino que este L.P. el cual viene producido oficialmente, en un formato de 33 RPM, en Colombia: Noss Terra Meste Mu o La Papa Rociada, es bailado y degustado hasta el cansancio, en una revolución de 45 RPM. La gente no solo baila este éxito con esta alteración, sino que lo conoce de esta manera y no de otra, de la manera como naturalmente viene producido.

Picó "El Diony" de Puerto Badel (Bolívar)
El primer aparato de sonido, que tuvo este disco en su caja de música (discoteca) y que lo dio a conocer fue El Picó El Diony, del corregimiento de Puerto Badel (Bolívar).

Notas bibliográficas:

Jero Fajardo Herazo
Errol Montes Pizarro

Fotografía:

Edgar Magdaniel, Facebook y Fukafra.


*Artista plástico e Investigador Cultural.

domingo, 7 de agosto de 2016

EL PICÓ: ENTRE ESTRELLAS, LÁMINAS DE ZINC Y PROHIBICIONES

Por Iván Osorio M *

Foto de Mirjam Wirz
Aunque ha insistido, Fabian Altahona, investigador y promotor apasionado del picó, no ha podido dejar de recordar, con nostalgias devastadoras, aquellas noches febriles de juventud, donde los únicos límites existentes para quienes querían disfrutar de la potencia sonora de aquellos descomunales aparatos, cómplices de tantas noches de amor y pasión, eran las estrellas y luceros, testigos mudos de tantas irreverencias y las paredes de láminas de zinc que arropaban la verbena, para que no se pudiese escapar, ni por un instante, el misterio bendito de la libertad y el goce.

Son precisamente esas nostalgias de libertad, las de Fabian, pero también las nuestras, las que nos llevan a indagar acerca de los límites y, por tanto, de las persecuciones que a lo largo de la historia han sufrido las diferentes expresiones artísticas populares, de una manera particular aquellas que arrastran, sin causa alguna, el lastre de lo bajo, subversivos o, incluso, lo de “mal gusto”, en nuestro caso, las del picó y todos perendengues.
Fabian Atahona
Fue en este ejercicio de mirar hacia atrás, para observar, con asombro y muchas veces con dolor, de dónde venimos y hacia dónde vamos que pudimos constatar que desde los tiempos de la colonia y hasta hace pocas décadas, bailes populares como la cumbia, el bullerengue, el fandango, el mapalé, entre otros, eran vistos y juzgados como algo menos que ritos paganos que iban contra de la moral y las buenas costumbres; costumbres establecidas por las aristocracias dominantes con ayuda, en más de una ocasión, de las autoridades eclesiales de cada época, que pretendían, sin disimulo alguno, privilegiar los ritmos europeos, muchos de ellos conservadores en sus expresiones corpóreas, frente a las nativas danzas populares, ricas todas, en movimientos y cadencias convulsivas hasta lo imposible, cargadas, en sí mismas de un alto grado de sensualidad y erotismo que escandalizaban a los buscadores de almas poseídas.

Foto de Mirjam Wirz
En ese recorrido pudimos volver a sentir las reminiscencias por el terruño que se dejó atrás, combinado con cierto aroma a miseria ancestral, todo ello amalgamado y hecho realidad en las barriadas populares de las urbes de la América Latina indómita y de las del Norte, siempre nostálgica y excluida que reivindicaba a través de la mezcla de ritmos africanos, puertorriqueños, venezolanos, dominicanos, haitianos, entre ellos el jazz, de manera específica el jazz afro-cubano, el modo de ser, sentir, pensar y, por tanto, de celebrar de sus gentes y, que por cosas de la bendita costumbre de llamar a algo o a alguien no por lo que es, sino, sobre todo, por el hecho anecdótico que le rodea, terminó llamándosele “salsa”, por ser una combinación de varios elementos.

Pero como siempre en ésta, nuestra historia de señalamientos y exclusiones permanentes, bastó saber quiénes eran los que aceptaban, bailaban y, por supuesto, gozaban este nuevo estilo musical de orígenes populares para que aparecieran los “inquisidores” culturales sentenciando que era música repudiable de ladrones, vagos y viciosos que contaba historias de mal gusto, reflejaba costumbres mala mañosas y promovía amores de dudosa procedencia, en contra, todo ello, de la sana moral y la recta conciencia. Como prueba que confirmara sus sospechas se valieron del contundente testimonio (para sus fines) de “vagos” de la talla de: Miguelito Valdés, Cortijo y su Combo, Ismael Rivera, Mongo Santamaría, Justo Betancourt, La Lupe, Héctor Lavoe, Roberto Roena y Joe Bataan, entre otros que, entre canción y canción, concierto y concierto y, obviamente, entre parranda y parranda, dieron más de un motivo de que hablar a los buscadores de espíritus extraviados ansiosos todos ellos de castigo y purificación para quienes se atrevían, con tanta desfachatez, a darse licencias no permitidas en asuntos inviolables como los correspondientes al goce y al cuerpo.

Foto de Mirjam Wirz
Y qué decir de la champeta, de una manera particular de la “champeta criolla” que desde sus orígenes ya estaba condenada eternamente a portar el sello de la ignominia que marca de por vida a ciertos vástagos. Porque hablar de champeta y, por ende, de champetero y champetera, en definitiva, es para aquellos que buscan ritmos más apacibles, con igual estilo de letras que evite toda referencia a la vida cotidiana del hombre del común, es hablar de vicios, delincuencia, baja calaña, muladar, etc., puesto que la propuesta que ofrece la champeta gira, precisamente, en torno a resaltar aquellas historias de los habitantes de los sectores populares de las urbes caribeñas, de manera especial, de la Cartagena de Indias segregada y olvidada, que refleje, sin tantas elaboraciones estéticas, las luchas intestinas por la supervivencia cotidiana y los esfuerzos que ello trae consigo. Algunas de esas narraciones, entonces, hacían canción los esfuerzos cotidianos por un mejor vivir, por la casa anhelada para la mamá y los hijos. Otras revestían de música los relatos acerca de la “lea” (mujer o novia) apetecida, pero esquiva, el amigo que “torció” el camino, el que ya no está o está muerto o aquel que por su mala cabeza terminó “…fumando esa mala hierba.”, como lo dice en una de sus champetas Hernán Hernández  y que ha hecho bailar, con tanto frenesí, a más de uno que busca a través de estas letras descifrar, de una vez por todas, sus propias tragedias.


Desde esta realidad de persecuciones y señalamientos, atrevimientos y transgresiones, decretos y disposiciones, surge una máquina sonora que en el devenir de la historia celebrativa del Caribe colombiano irreverente, se constituye en instrumento propicio, tótem convocador, y, últimamente, en discoteca ambulante y que algunos fanáticos sin cura de los ritmos afro-caribeños han denominado, sin atisbos de equívocos voluntarios, como “su majestad”, el picó.

Picó El Negro Rumbero, año de 1988.
Es el picó y su escenario natural y legítimo: la verbena, los que reivindican el derecho del pueblo a celebrar a su estilo, en contra de cualquier principio e ideología impuesta y, en ese celebrar, permiten que éste, eternamente segregado, se pueda reunir en torno al goce, al sentirse libre, auténtico y reconocido, muy a pesar de las reducciones, en cuanto a tiempo y espacio, a las que se ven sometidos permanentemente. Frente a un picó se es irreverente, rebelde, contestatario, incluso, agresivo, pero sólo con la irreverencia, rebeldía, contestación y agresividad que se expresa a través del cuerpo que baila y que pretende romper, por medio de sus peculiares cadencias, con todos aquellos modelos establecidos por las clases dominantes. Como lo señala la antropóloga María Sanz Giraldo en su Monografía: Fiesta de Picó: Champeta, Espacio y Cuerpo en Cartagena, Colombia, a propósito de lo que ella denomina como "estigmas efectivos", frente a todo esto que hemos planteado: “…así que el peligro, no es tanto salir del picó apuñalado con champeta, sino contaminarse de lo negro y caer en la tentación de disfrutar sin medida de estos bailes “calientes”.”

Es por ello que nos atrevemos a sostener que la persecución a la cual se ven sometidos, en la actualidad, el picó, la verbena, la champeta  y toda la variada propuesta musical que estas realidades encierran en sí mismas, no es más que la expresión del temor de unas élites, a las manifestaciones lúdicas, sociales y culturales de un sector de la población reprimido y excluido por ellas, que a través de éstas podrían transgredir (y de hecho lo hacen), como lo afirmamos desde el inicio de este artículo, la “armonía” social establecida por estas clases dominantes y, ello conllevaría, a que estos colectivos humanos marginados generen espacios auténticos de reconocimiento de su propia historia.

El picomandante Alex Alemán
¿Quién permitió que un Alex Alemán, maestro de maestro en el arte de exorcizar aburrimientos y depresiones, propietario del legendario picó “El Timbalero”, hijo de un zapatero alegrón del barrio Rebolo, de la noche a la mañana lo llamen con tal atributo de Maestro, sin pasar por universidades de abolengo que acrediten su experticia en algún “buen oficio”?, Ello encuentra sentido en el “sitio de libres” que origina un picó y su escenario, la verbena. Porque es precisamente allí, donde estos colectivos marginados y sus personajes más relevantes, logran algún reconocimiento social, a partir de la expresión sonora y bailable de su propia historia de exclusión y marginalidad y, por tanto, reivindican el derecho que poseen a sus propios conceptos sociales, culturales y estéticos aún en contra vía de lo que la sociedad en general, a través del sofisma de  las “buenas costumbres” les quiere imponer.

Por todo esto, hacemos un llamado urgido a las entidades gubernamentales nacionales, pero, sobre todo a las distritales, desde las entrañas celebrativas que como barranquilleros poseemos, para que apropiados del espíritu de la Carta Magna de nuestra Nación que busca, en esencia, el respeto de toda expresión cultural identitaria, se esfuercen por la promoción de escenarios que posibiliten la preservación de estas manifestaciones culturales, desde la aceptación a la multiculturalidad expresiva del ser.

Obra El Timbalero de Dairo Bariosnuevo: 1 x 70 cm. Dibujo a lápiz de color 
Y que, de una vez por todas, no siga siendo sólo un cuadro del maestro Dairo Barriosnuevo y un sueño quimérico de Fabian Altahona la posibilidad de ser libres y autónomos a través , por ejemplo, de un picó, con la irreverencia que sólo puede interpretar el pueblo, el de la esquina, el del bordillo. Para volver, por siempre jamás, al patio grande de la casa de todos y simular allí, en cada baile de picó, una pelea de gallos, a la luz de las estrellas y luceros, donde no se pierda la vida, sino que se queda moribundo el placer, donde no hay sangre pero si pasión; donde cada apuesta no es por dos, ni por uno, sino por todos; cuando se gana, no se cobra, por el contrario, se da y en donde las láminas de zinc no son un límite, sino una manera de preservar el derecho legítimo a gozar siendo nosotros mismos.

Maestrante investigador de la Maestría en Lingüística – Análisis del Discurso
Universidad del Atlántico
Licenciado en Ciencias Religiosas
Pontificia Universidad Javeriana

Fotografías: Mirjam Wirz
Diseño, edición y recreación: Dairo Barriosnuevo

lunes, 25 de abril de 2016

Breve Reseña Histórica Del Picó en el Caribe Colombiano.


Por Dairo Barriosnuevo *

Marco T. Barros Ariza (QEPD)
En anteriores textos publicados, registramos el testimonio escrito del periodista Marco T. Barros Ariza (QEPD), a donde afirma, que los picós (enormes equipos de sonido) del Caribe colombiano, fueron creados en el barrio San Roque de la ciudad de Barranquilla a partir del año de 1939. (1)


Alfonso Fontalvo
Por su parte, el folclorista Alfonso Fontalvo, no solo ratifica lo anteriormente expuesto por Marco T. Barros, sino que también nos hace saber que para la década de los 40, aparece el primer gran nombre de un picó, hace referencia a "El Ultimo Hit" porque antes de eso, a estos aparatos se les conocía por el nombre de su propietario y/o el apellido de la familia al que pertenecía: http://fukafra.blogspot.com.co/2015/10/el-pico-es-la-ingeniosa-contribucion-de.html
Nelson García
A través de un documento escrito, Nelson García dice, que entre la década de los 50 y 60 los nombres de algunos de los picós más antiguos que se conocen: El Ultimo Hit (El Rey Del Jardin Aguila), El Hit Del Momento, El Rumba Habana, El Timbalero, El Sabor Costeño, El Son Cubano, El Retorno, El Diamante, El Rumberito, El Sonoro, El Atrevido, Al Compaz Del Reloj (nombre tomado de la canción de Bill Halley)


El Psicodélico (dibujo a lápiz grafito sobre cartón 50 X 70 Cm, año de 1993)
Cuentan los bailadores verbeneros de vieja data, que a finales de la década de los 60, el legendario picó "El Sicodélico" del barrio El Bosque de Barranquilla, fue el primer aparato de sonido en salir con dos bafles al estilo escaparate, uno grande al que los verbeneros le acuñaron con el apelativo de "El Camastrón" acompañado de otro bafle más pequeño y que su vez le apodaron "La Mascota."


Gerson Costa (Artista Pintor)
Gerson Costa, pintor de arte popular quien tiene el crédito, de ser el iniciador del arte plástico picotero, cuenta, que la primera persona, que se atrevió a pintar uno de estos aparatos de sonido, fue un señor de Cartagena llamado Máximo Forero (QEPD), cuya firma siempre fue la de "Max Forero" era un pintor dedicado a realizar cuadros para pequeños negocios y galerías, a donde vendían y distribuían arte para la decoración, pintó por primera vez, el bafle del picó llamado "El Perro" de Cartagena, de propiedad de Jesús María Villalobos (QEPD), eso fue para el año de 1967: htmlhttp://fukafra.blogspot.com.co/2015/06/gerson-costa-el-iniciador-del-arte.html


Picó El Perro de Cartagena
Según Carlos Miranda (Camir Espectaculos) para el año de 1973, el picó El Concorde de propiedad del señor Tony Wong aparece en el escenario picotero y verbenero, dando el paso de la tecnología de tubos al vacío, al transistor. Lo hizo con un pre amplificador o controlador de sonido en la torna mesa de su picó.


Picó El Concorde: Con La Tecnología Japonesa, años 80 
Para la década de los 70, los picós más importantes que se destacaron fueron El Sicodélico, El Latín Soul, El God Love, El Gran Pijuán, El Coreano N.1, El Timbalero, El Sibanicú, El Solista, El Gran Fidel, El Gran Che, El Gran Torres, El Rojo, El Isleño, El Gran Kong...


Baile de verbena animado por el picó El Sibanicú de Barranquilla 
Según un texto titulado "El Picó" por J. Clemente Orózco y que aparece en la portada del disco "Picoterapia Vol. 1" del sello León Records, y que anteriormente, fue publicado en el diario El Universal de Cartagena, sin el registro de una fecha, para la misma década de los 70, en la ciudad amurallada, existieron los picós: El Lago Azul, quien más tarde paso a ser El Huracán, La T.V. del Mata, quien de ser propietario también animaba a los asistentes del baile, con sus pasos maravillosos (él era un excelente bailarín), Toño y su Calamari, El Gran Kid, convertido después en El Ciclón, "Nunca Es Tarde" convertido en El Gran Platino, El Viejo de La Quinta, El Isleño de Cardales entre otros. (2)

Otros picó de la misma década de los 70 fueron: El Diluvio, El Mayor, El Gran Tony, El Perro, El Diamante, La Clave De Oro, El Conde, El Supersónico, El Guajiro...


El Ciclón de Cartagena, años 70
En la Barranquilla de los 80, prevalecía la mayoría de los nombres picoteros de la década de los 70, sin embargo, para la època, el pico más destacado fue El Timbalero, por su innumerable aporte de música exclusiva del África y El Caribe, además de sus adversarios en una feroz disputa por la plaza musical, algunos de ellos fueron: El Nuevo Latino, El Gran Fredy, El Gran Abe, El Swing Saphari, El Gran Kong, El Coloso, El Sabor Costeño, El Verdadero Son, El Son Latino...una larga lista que para entonces, superaba los más de cien de estos aparatos de sonido.


Picó El Timbalero de Barranquilla, años 80
Para el año de 1980, en el municipio de Soledad aparece una máquina de sonido llamada "El Ray Estéreo" de propiedad de Raimundo Barrios, único aparato, que para ese momento, era completamente transistorizado, mientras que todo el sistema de sonido picotero, permanecía. en la era de la tecnología de amplificadores de tubos al vacío. Los demás picós siempre consideraron, que El Ray, al igual que El Mundy Estereo, no eran picós, sino unos equipo de sonido en gran formato.


Raymundo Barrios Barceló desde la Torna mesa del Ray Estereo
En el municipio de Soledad también se encontraban los picós El Solista, El Nuevo Junior, El Melódico y El Sandinista.  

En Cartagena a mediados de los 80, El Rey De Rocha, se abrió paso para destacarse como el nuevo líder de esa plaza, rivalizando con El Conde y El Supersónico. El Guajiro siendo de allá, prácticamente, tenía su sede en la ciudad de Barranquilla.



Picó El Rey 
Para el inicio de los 90, la era de los picós fraccionados, el aparato de sonido más popular de Barranquilla llegó a ser "Los Melódicos," además de este, también se disputaba la plaza con El Fidel La Makro TK, El Junior Láser Visión, El Torres En Concierto...


Picó Los Melódicos de Barranquilla
Otro de los picós revelación para mediados de los 90, por su destacada tecnología y sonido, como el aparato de sonido completamente importado y ensamblado desde los Estados Unidos, hago referencia a El Rumbavana: El Del Sonido Óptico, del municipio de Sabanagrande (Atlántico) a donde el sonido también se podía ver, a través de una enorme pantalla de vídeo beam.


El Rumbavana (dibujo a lápiz de color sobre cartón. 1 x 70 cm, año 2005) 
El Gran Torres de Armando Villa, quien hizo una destacada gira por la ciudad de Cartagena, en el marco de un Festival De Música Del Caribe, destacándose en el evento "El Picotódromo" como el mejor aparato de sonido del certamen, para entonces, el único pico barranquillero, declarado ganador, en medio de todos los picós de Cartagena.


El Gran Torres En Concierto
Los picós más destacados de Cartagena de los 90 fueron: El Rey, El Sabor, El Parrandero, El Pionner, La Fania y El Waldy Trudy, mientras que los picós veteranos como El Conde y El Guajiro, tienen el escenario de los estaderos solo para ellos, los llamados salseros, los cuales, se especializan en programar música picotera y verbenera.


Picó El Conde de Cartagena, años 80
Para el año de 1996, en Barranquilla hace aparición el picó El Pijuan Máquina Total de propiedad de Armando Villa, completamente transistorizado, con el diseño de parlantes de bala. Mas tarde, hace aparición un comprimido aparato con un enorme y fino sonido llamado El Arvi, las iniciales de su propietario Armando Villa, quien tuvo la osadía, de tener tres prestigiosos picós de manera simultanea.


Picó El Arvi
Después de todo lo anterior, a finales de los 90, emerge la primera empresa de sonido con proyección corporativa: El Skorpion Disco Show, de propiedad de Cesar Mercado. máquina de sonido, que se da el lujo, de cambiar y estrenar de aparataje en un promedio de cada seis meses, revolucionando el sonido picotero durante más de quince años.


Picó El Skorpion Disco Show
De Barranquilla compartieron y todavía algunos, que compiten con esta poderosa máquina, los picós: El Moreno Mega Show, El Chichi Mega Mix, El Fidel La Makro TK, El Chamo La Macroteka Colombo Venezolana, El Solista Show Estéreo Láser, El Boby En Concierto, El Super Kike, El Caribeño, El David, entre otros. De cartagena: El Rey y El Imperio...


El Chamo, la Macro TK Colombovenezolana
Ahora en actualidad, se ha desatado una nueva ola de picós en la ciudad de Barranquilla, se retomó aquellos Bafles de antaño en forma de escaparate, aquel viejo modelo de finales de los 60, 70 y 80 hasta principios de los 90. Aquel bello "objeto arte" con la plástica (pintura picotera) incorporada, y con ellos, también se reactiva lo que los expertos coleccionistas de discos llaman la buena música, música que dentro de este contexto picotero y verbenero, es clasificada por los bailadores y melómanos, como de alta calidad, a donde un disco en pasta, puede tener un costo económico muy elevado, como quien dice, vuelve y juega la vieja ley del caramelo difícil, que hace que las personas que coleccionan, de acuerdo a su colección discos en acetatos, originales, se le puede catalogar como "un duro" en este interesante juego entre los varones, dentro de todo este sistema de sonido y música.


Picó El Dragón Turbo Láser
El resurgir de este nuevo fenómeno de acervo cultural musical, ha hecho ver a las ya monstruosas máquinas de sonido, como enormes y ya casi extintos dinosaurios, en la ciudad de Barranquilla y toda su área metropolitana.


Picó El Gran Lobo, entre otros, un nuevo actor de la cultura picotera y verbenera
En esta nueva era de los picós turbos, no solo hay legendarios nombres como El Timbalero, El Dragón, El Gran Fredy, El Gran Torres, El Isleño, El Gran Che, El King Nando, El Solista, El Nuevo Junior, El Nuevo Latino, El Negro Rumbero, también hay nuevos actores picoteros como El Gran Lobo, El Yordy, El Pequeño, El Africano, El Rey Africano, El Master, El Gigante, El Guerrero, El Príncipe, la nueva versión de El Supersónico y La Fania, ahora de Barranquilla...entre otros.

Agradecimientos:

Entrevista: Alfonso Fontalvo y Carlos Miranda (Camir Espectáculos)

Nota Bibliográfica:

1. BARROS, Marco T. Columna: ¿Sabía usted que...Diario La Libertad. Barranquilla 1 de diciembre de 1994.

2. ORÓZCO, J. Clemente: Crónica, El Picó. Diario El Universal. Portada de Disco Picoterapia Vol. 1. Sello León Records, productor Fonográfico Interson Ltda, año de 1990.

Fotografías: Blog Africolombia, Blog Fukafra y perfiles del Facebook



*Artista Plástico e Investigador Cultural