Por Dairo Barriosnuevo*
| Alexander Lugo, más conocido en el mundo picotero como Alsanders. |
A finales de la década de los 60s, las ciudades más importantes del Caribe colombiano, se encontraban sumergidas y en medio de una gran oleada de música como consecuencia del surgimiento y el boom de la salsa de New York y el Caribe antillano. Género musical este, que hicieron que ciudades como Barranquilla y Cartagena, dieran origen a una nueva manifestación de cultura urbana contemporánea, me refiero a los nuevos grupos o tribus de bacanes compuesta por melómanos, bailadores y seguidores de esta música de ritmo brillante, caliente y tropical.
Los epicentros de estos alegres manifiestos urbanos contemporáneos y populares, siempre fueron y siguen siendo los estaderos especializados en esta música, y por supuesto, los bailes de verbenas de la época animadas con el picó (enorme aparato de sonido y música ambulante).
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| Año de 1967, aqui podemos apreciar su arte, cuando Alsanders era el pintor de planta del picó El Ultimo Hit de Santa Marta. |
Ya para las décadas de los 70 y 80, a manera de relevo generacional, hace aparición la música africana, posesionándose de manera gradual de los bailes de verbena, consiguiendo un espacio en el mercado de los coleccionistas de música y restándole importancia y protagonismo a la salsa. La música africana se convierte en una prioridad en la convocatoria y el éxito de estos importantes salones de baile. De allí surgen los nuevos grupos de escuchas y bailadores a los que se les empiezan a denominar como los grupos de champeta o champetúos, jóvenes con una cultura equivalentes a los llamados Rud Boys, en el sistema de sonido de Jamaica. Cabe destacar que, sin que deje de sonar uno que otro tema de música salsa en la verbena, ésta se desplazó hacia los estaderos y cantinas de la ciudad, sitios que se especializaron en coleccionar y programar este género musical.
En estos circuitos de música verbenera, que incluye la música salsa y otros ritmos del Caribe antillano, la música africana y cierta música selecta de Norteamérica y Europa, con todo este mundo musical, también hizo carrera un mundo de imágenes, alimentadas y enriquecidas a través de aquellas sensacionales caratulas de los discos, la intromisión cada vez más, de los coloridos carteles de cine hollywoodense, además, de la enorme afición en su momento, por la lectura de aquellas historietas épicas mexicanas con sus llamativas portadas. Todos estos referentes, de alguna manera, fueron un caldo de cultivo, la materia prima, para que una camada de pintores emergentes y publicistas, empíricos, autodidactas y hasta uno que otro académico, guerrearon por posesionarse en una plaza y que todavía están en la arena, como en el caso de Alsanders, quien a sus largos años de vida, todavía da la batalla por el sustento diario y la lucha por la supervivencia, hicieron del oficio de pintar, toda una forma de vida.
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| Imagen del picó El Gran Torres de Barranquilla pintado por Alsanders, años 80s. |
Dentro de este mismo contexto popular y cultural, desde sus inicios, Belisario de la Matta (QEPD), más conocido en este mundo pictórico como (Belimastth), Alexander Lugo (Alsanders), entre otros colegas contemporáneos y nuevas generaciones que se fueron sumando, fueron los iniciadores de un movimiento pictórico popular sin precedente alguno, y que apenas hoy, estamos registrando y dando a conocer a través de estas líneas.
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| Alsanders en plena faena pictórica en sus años maravillosos. |
Alexander Lugo, quien con su firma de artista, siempre se hizo llamar Alsanders, nace en Barranquilla el 10 de marzo de 1943. Cuenta que garabateaba desde que tenía seis años, fue bachiller del colegio Barranquilla en el año de 1958, reconocido y admirado por sus compañeros de salón de clase, gracias a su vocación de dibujante y pintor, siempre le encargaban los trabajos de cartelera, las mismas que en alguna ocasión, se ganaba los concursos dentro del respectivo plantel educativo.
Alsanders, con este singular oficio de pintor, tiene muchas anécdotas inverosímiles que contar. Su vida ha sido bohemia, melómano de tiempo completo, aficionado a la música verbenera con predilección hacia la salsa. En el año de 1969 fue programador de música en el legendario estadero La Cien de Barranquilla.
Su colega de oficio Belimastth, una vez comento: que en el año de 1967, para unos carnavales de Barranquilla, el público que circulaba por la feria de verbenas que se celebraban a lo largo del Paseo de Bolívar, en particular los bailadores del momento, les impresiono y cautivo mucho, la presentación de aquel legendario picó cartagenero llamado “El Perro,” quien traía pintado en la fachada de su bafle un sensacional bulldog, pues bien, esa primera imagen la hice yo, me decía, la imagen pictórica que decoraba aquel aparato de sonido, gustó tanto, que de inmediato, los demás picós copiaron la idea, conformándose de esta manera, un modelo que duraría décadas de trabajo pictórico.
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| Pico El Perro de Cartagena pintado por Belimasth años 80s. |
Para corroborar lo anterior, Juan Pérez López dijo lo siguiente: “se calculan que en Barranquilla hay decenas de picós. Allí se inventaron y fue allí, además, en donde se generalizo la costumbre de bautizarlos con un nombre y de pintar los frentes de sus parlantes. Aunque se dice que el picó llamado El Perro de Cartagena fue el primero en ser pintado,” 1.
Alsanders cuenta por su lado, que sin la pretensión de copiar a nadie, casi simultáneamente, para esa misma semana en que saliera la presentación de El Perro, debutaba la presentación del picó barranquillero El Palladium, sólo que en la tela del bafle le había pintado el nombre del picó acompañado de unas notas musicales, desde ese momento comenzó una correría de años, pintando, uno tras otro, a todos estos escaparates llenos de enormes parlantes, con los cuales levanto a su familia, y hasta convertirse en un personaje célebre, en este popular mundo de música, sonido y bailadores.
Juan Pérez López escribió que “unos tocadiscos que tienen parlantes del tamaño de un escaparate, que retumban con tanta potencia que hasta han derribado casas y sobre los cuales se ha desarrollado una pintura ingenua representativa del mundo de la salsa.” 2.
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| El interior de un bafle del picó El Perro. Foto Deborah Paccini Hernández. |
Alsanders cuenta que con este trabajo de pintar bafles, regaderas, consolas, columnas y hasta decorar los acetatos de los discos, que en un momento determinado fueron exclusivos de un picó, claro que además de eso, también pintaba cantinas, estaderos, bares, restaurantes, panaderías, lo que le permitió que de alguna manera, siempre estuviera de viaje, y que muchas veces estos, según él, eran como paseos, especialmente cuando el trabajo le quedaba cerca de Barranquilla, en otras circunstancias eran excursiones y hasta travesías, que en algunos casos duraban un mes, dos y hasta tres meses haciendo correrías por las diferentes ciudades, municipios, corregimientos y hasta en los caseríos más recónditos de la costa, donde hubiera que pintar un picó, ya que estos aparatos de sonido, se estaban convirtiendo en algo tan indispensable en la casa de cualquier familia, en la cuadra del vecindario y/o pueblo, como tener una casa, carro, moto, una nevera o un televisor. Estuvo pintando en todos los departamentos de la costa norte de Colombia, incluyendo ciudades como la de Bucaramanga y Cúcuta, una vez hasta le sacaron una visa de turismo de 48 horas, para pintar un picó en la ciudad de Maracaibo (Venezuela).
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| Imagen del picó El Sibanicú pintada por Alsanders en los años 80s. |
Alsanders siempre trabajaba formulado bajo los mismos elementos del paisaje caribeño, los tiene memorizados, el cielo azul o los encendidos atardeceres anaranjados, el mar y su lejana línea horizonte, las colinas costeras, las palmeras de coco, músicos vestidos de rumberos y estampados, tocando timbaleras, congas, bongoes, maracas, guitarras, trompetas, saxofón, piano, casi siempre pintó serpientes, llamaradas, insectos, monstruos, entre muchos otros motivos.
Aunque Alsanders no sea consciente de ello, por su condición de no ser académico, lo destacable, en comparación con otros compañeros colegas y pintores, igualmente populares dentro de su contexto, es que en el manejo de sus formas pictóricas, su pincelada, el tratamiento del volumen, el color y su degradación noble y primitiva, se le asemeja mucho al del arte Naif de Henry Rousseau.
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| Obra del artista primitivo frances Henry Rousseau. |
Les puedo asegurar entonces, sin temor a equivocarme, por lo que he visto durante años de su trabajo, en los lienzos de los picós más importantes de Barranquilla, de la cual he sido seguidor como melómano y bailador, y que en un momento determinado, Alsanders, los pintara a todos, una y otra vez, claro está, que por tratarse de un trabajo efímero, gracias al sometimiento de este arte, a la intemperie de un medio rudo y tosco, como lo es el permanente acarreo y trasteo de todo este aparataje de música y sonido, las inclemencias de la temporada de lluvia y sol a que eran sometidos los bafles, además del manoseo constante, de un público que siempre deseaba tocar la imagen pintada, y de la que casi no queda registro visual alguno. Según el manejo de las formas de su pictórica y de su similitud con la del artista francés de finales de siglo XIX y principios del XX, Henry Rousseau, es como si estuviéramos ante la evidencia de una reencarnación. De ahí entonces, es que me atreva a titular este documento escrito como “el arte Naif de Alsanders.”
| Alsanders es un veterano pintor que sigue batallando, a su edad, todavía se gana la vida casi de la misma manera, como en otrora siempre lo hizo. |
1. Pérez López, Juan: Los picós de Barranquilla; Revista Diners, febrero de 1983
2. Pérez López, Juan: Los picós de Barranquilla; Revista Diners, febrero de 1983
Fotos tomadas de los archivos de la Revista Diners, Deborah Paccini Hernández, Africolombia y Fukafra.
*Artista Plástico e investigador cultural.







felicitaciones dairo por tu pagina y por brindarnos información de nuestra cultura
ResponderEliminarHombe Diego Calvo, gracias a ti, por reportarte a través de tu comentario, para eso estamos, para
Eliminarservir.
Dairo Barriosnuevo.
A partir de esos dibujos, surgió la inspiración de mucho pelao que encontró en el dibujo y la pintura, una forma de expresión, Después fueron las tiendas y los almacenes los que prestaron sus pardes como lienzos para los nuevos artistas. Bien Dairo por rescatar esta parte de nuestra cultura
ResponderEliminarPeleador, para ratificar lo que tu acabas de afirmar, mi primer referente como artista que soy, fueron estos señores que pintaban los bares estaderos y picós, quería ser como ellos, luego conoci la academia a través de la facultad de Bellas Artes Uniatlántico, muchos de mis amigos y colegas que son maestros exitosos reconocen a estos personajes del mundo popular como referentes en un momento inicial de sus vidas. Gracias por tu participación.
EliminarDairo Barriosnuevo.
Dairo, este es otro interesante artículo tuyo sobre la pintura popular y el picó en el Caribe colombiano. Es válida tu comparación de esta pintura con la naif o primitivista de Rousseau, pero sería importante, para mayor comprensión por parte de los lectores, presentar las características del llamado arte naif y específicamente de la obra de Rousseau.
ResponderEliminarUn abrazo.
Donaldo Donado
Mi estimado Donaldo, dejame decirte que tienes toda la razón, lo que hasta el momento se escribió, escrito está y no pienso modificarlo jejeje, comentario como el tuyo, en este momento se perderían, así que, tenemos que comprender que no todo es perfecto. Un abrazo mi hermanazo. Gracias por la sugerencia.
EliminarDairo Barriosnuevo.
totalmente de acuerdo, y en muchos sitios existen pintores llenos de inocencia pintando como los grandes sin conocerlos e ignorando la magnitud de su propio arte GRACIAS DAIRO por tu rescate
ResponderEliminarGracias a ti JARCKS, quien has estado muy atento a lo que aqui se escribe y se documenta, asi que me agrada mucho tu participación con estos comentarios.
EliminarDairo Barriosnuevo.