martes, 28 de abril de 2015

Mitos y verdades del disco “Mekua Mu Murako” (El Indio Mayenye o El Cucú)

Por Dairo Barriosnuevo*

El Sibanicú pintado por el pintor Alsander


En ciudades como las de Barranquilla y Cartagena, en los sectores populares, los barrios a donde se dice, que habita la gente del pueblo, allí, a donde están arraigados ciertas formas de ser y estar, pero ante todo, de sentir, a través de sus respectivos imaginarios colectivos y populares. En estas dos ciudades, no solo tienen un sentido de apropiación sobre ciertos elementos y hechos, que son culturales, manifestaciones y expresiones que hoy día, tienen mucho en común y que se comparten, pero a la vez, como elementos que tienen significados de identidad, son motivo de disputa.      

Las manifestaciones y expresiones a las que hago referencias, son, el fenómeno de cultura urbana de la champeta, tiene que ver específicamente, con el picó, los bailes de verbena, el llamado perreo (animación musical) la música llamada champeta o terapia criolla, o la misma música africana, en todo caso, la población de ambas ciudades, se atribuyen como propias, a su manera, ser la madre o la fuente de cada una de estas expresiones o manifestaciones culturales.
          
Me di a la tarea de tomar solamente una, por ejemplo: como la de saber ¿por dónde fue que primero entro la música africana contemporánea en el caribe colombiano? hacer el ejercicio e investigar, partiendo inicialmente, desde la ciudad de Barranquilla, donde hay un interesante relato con hechos y nombres propios y es el que a continuación: 

Para iniciar, les consulte a las personas que tienen la voz autorizada para hablar del tema, los protagonistas que desde un principio de los 70, dedicaron parte de su vida a viajar y traer la música africana del exterior, hecho por el cual, desencadeno toda una cultura popular que hoy desborda pasiones, hasta el punto de tener que escribir esta crónica.

Osman Torregroza
Osman Torregroza dice: que recuerda que el primer disco africano que pudo escuchar en la ciudad de Barranquilla, fue quizás mucho antes de la década de los 70. Por ejemplo, ya se había oído música de la cantante surafricana Miriam Makeba y no uno que dicen por ahí, al que le llaman El Indio Mayenye o El Cucú.

Donaldo García
Donaldo García por su lado lo confirma: el disco El Indio Mayenye o El Cucú, fue el primer “éxito musical africano” de una gran aceptación por el público bailador a nivel de verbena, pero que mucho antes, ya había sonado otros temas africanos como el “Pata Pata” de Miriam Makeba, y que a pesar de ser un éxito a nivel mundial, para entonces, en las verbenas, la gente no sabía cómo bailar este nuevo ritmo musical, el cual era totalmente desconocido, que por eso, El Pata pata, no fue tan importante como en este caso, si lo fue, El Indio Mayenye o El Cucú.

Nos pusimos a investigar y esto fue lo que nos encontramos: para el año de 1969, con sede en el barrio La Magdalena de la ciudad de Barranquilla, aparece en el escenario de los bailes de verbena, el poderoso sonido del picó “El Sibanicú” de propiedad del señor Cristobal Ruiz, su primer dueño, luego de que pasaran casi veinte años, a manera de una empresa familiar, este mismo aparato de sonido, paso a ser de su cuñado Virgilio Charris (QEPD) por otra cantidad de años. En la actualidad, El Sibanicú, pertenece a un sobrino de Cristobal llamado Carlos Vanegas Ruiz.

Cristobal Ruiz, primer propietario del picó El Sibanicú
El Sibanicú a través de todos esos años, todos los fines de semana en sus largas correrías, tocando en los diferentes bailes de Barranquilla, Cartagena y toda la costa del caribe colombiano, son varios los éxitos musicales de verbena los que se le han atribuido como exclusivos de su propiedad. Uno de ellos, es aquel célebre disco que en el medio picotero y verbenero, se dice y se cree, fue el primer tema de música africana contemporánea, que se pudo escuchar en uno de estos bailes animados con picó.

Ernesto Corrales Ospino
Cuenta la historia, que a principios de la década de los 70, un amigo y vecino de Cristobal Ruiz, un barranquillero llamado Ernesto Corrales Ospino, quien para entonces, tenía a su padre Ernesto Corrales Morales, trabajando como mecánico de aviación en el África Subsahariana, exactamente en la ciudad de Kinshasa, la capital del antiguo país de Zaire, hoy República Democrática del Congo, quien en sus permanentes remesas, además, les encimaba música de aquellas lejanas tierras, y que más tarde, su hijo Ernesto, acá en Barranquilla, pasaría a ser, de una manera desinteresada, el único proveedor de esa música africana para el picó El Sibanicú, a donde se difundió y se dio a conocer no solo en Barranquilla y Cartagena, sino en toda la costa del caribe colombiano.

Particularmente, hago referencia al long play variado de rumba congolesa llamado “Hit Parade N.2,” cuyo nombre original del disco, en el idioma lingala, se titula: “Mekua Mu Murako” de la orquesta “Bayanzi” el cual fue producido bajo el sello disquero “Tcheza” exactamente para el año de 1971, y que aquí, en nuestro contexto picotero y verbenero, por aquellas razones de onomatopeya, gracias, a que en la parte cantada del disco, a donde se escuchan los coros, para identificarlo, en Cartagena se le llamó como “El Indio Mayenye” y en Barranquilla se le conoció como “El Cucú”

Portada original del disco Mekua Mu Murako
Gracias a este disco de origen africano, muchos de los melómanos, bailadores, seguidores y coleccionistas de la música picotera y verbenera, todos, dirigieron su mirada hacia el continente africano, considerando, como una nueva e inagotable fuente de música, como materia prima, para el entretenido juego de los varones, por la adquisición de música desconocida e inédita, a la que se le haría pasar como música exclusiva, durante las contiendas comunicativas musicales, en medio de todo este sistema de música y sonido picotero.

La primera vez en que se estrenó este disco, fue en un barrio de población de afro descendientes, me refiero al bajo Valle de Barranquilla.

El Sibanicú: El Azote Africano de Barranquilla en plena actuación en la década de los 70. 
Ernesto Corrales Morales en Colombia, tuvo no solo a su hijo Ernesto, el único que se quedó viviendo en Barranquilla, sino que además, tuvo a tres hijas.

El señor Ernesto Corrales para el año de 1967, fue contratado por una empresa estatal de Zaire (Fuerza Aérea de la República de Zaire) a donde laboro por un largo tiempo de 27 años, además, estuvo acompañado de una cuadrilla de compañeros y amigos, no menos de doce colombianos. Regreso de África en el año de 1995 y se instaló en Bogotá, a donde falleció a los 78 años de edad el 21 de enero de 2005.

El Sibanicú de Barranquilla Colombia.
Cristobal Ruiz nos hace saber la siguiente inquietud: hay gente en actualidad, que por medio del Internet, le da el crédito de difusión y exclusividad de este disco a otros picós, como en el caso de El Gran Pijuán, El Rojo, entre otros, pero es bueno aclarar, que el primero que lo sonó en Colombia, fue El Sibanicú, que él, en varias oportunidades se lo presto a esta y otras máquinas de sonido “amigos” de Barranquilla, como un refuerzo para los mano a mano musicales durante las competencias contra los picós de Cartagena, de ahí fue que se originó toda está confusión.

Agradecimientos:

Osman Torregroza
Donaldo García
Cristobal Ruiz
Ernesto Corrales Ospino
Enlace de Youtube
Fotos: Africolombia, Fukafra, perfiles del Facebook


*Artista Plástico e investigador cultural.