viernes, 23 de marzo de 2012

LA OBRA PLASTICA DE DAIRO BARRIOSNUEVO, PRODUCCION ARTISTICA AÑO 1993-1994








EL MUNDO MÁGICO Y LÚDICO DEL CARIBE
Por Martin Orozco
Dairo Barriosnuevo, estudioso del arte del dibujo y de la pintura, inmerso en el lápiz y el pincel, se interesado en plasmar el mundo lúdico y mágico de la música y el baile. En este sentido ha orientado su obra plástica hacía elementos de la cultura tradicional popular: el pickup y la verbena, que contribuyen a afirmar identidades y valorar la historia urbana del Caribe colombiano.

Su trabajo hace un aporte significativo al conocimiento de un hecho social que constituye el patrimonio cultural de una región.

Su intención parece inducir efectos sonoros aceptados por los miembros de una comunidad determinada, y la plástica del cuerpo, para acompañar la producción musical, son parte de esa creación, que despierta sumo interés.

http://www.youtube.com/watch?v=xpbWpmmpTbs&feature=related

ARTE COMO PRODUCTO DE LA REALIDAD INMEDIATA
Por Margarita Galindo


El objeto puede llegar a convertirse en una extensión de quienes suelen servirse de él o de quienes han logrado conferirle una personalidad tal, que casi podría hablarse de su relación con los individuos que lo perciben.

El caso de los enormes picós, monumentales no tanto por su tamaño como por el alcance de su música en una comunidad específica, ha sido el tema investigado, saboreado y llevado a la plástica por Dairo Barriosnuevo.
Ellos son el pretexto de este artista para retratar hombres y mujeres del barrio arrebatados por un ritmo, que hacen de su vida social al amparo de poderosos parlantes. Opacado cualquier otro sonido, a éste se ajusta el pase característico congelado por los pinceles, el movimiento detenido en el aire del cuadro, la premonición del navajazo y el retumbar de la cuadra, donde campea el picó como un dios impertinente pero imbatible.

Este ambiente llevado a los cuadros constituye un documento valioso y una reafirmación del arte como producto de una realidad inmediata.


LENGUAJE PICTÓRICO, LLENO DE SABOR
Por Manuel Ramírez Jiménez (Q.E.P.D)

De un lenguaje lleno de erotismo, transferido a un arte de percepción con altos nivel de valores sensibles, son el manifiesto tradicional de un artista que transporta su imaginación en lo cotidiano, de los sectores populares. Cuya variopinta nos muestra una integridad creativa folclórica regional, donde mezclando la técnica expuesta por este joven artista que enlaza el costumbrismo callejero verbenero con el estridente y resonante sonido de los pickups, al son de movimiento, al son de movimientos cadeantes, jusmeante y lujuriosos de nuestros sectores representativos del suroccidente metropolitano.

Es así como Dairo Barriosnuevo, con su estilo, expresa una manifestación latente de este ir y devenir en el vaivén urbano que despierta los viernes y vibra hasta un domingo, como terapia relajante, del trajín laboral de la semana.
No es costumbre encontrar este tipo de manifestaciones artísticas a diario, donde se muestra una preocupación permanente por aquello, el arte, la costumbre, El sonido, el pueblo, su proyección y su sentir.

LO SIMBÓLICO EN DAIRO
Por Jorge Campo

Si sólo bastara mirar y con ello descubrir el simbolismo comunicativo de todos los íconos que nos hablan en el entorno de los festejos populares, la semiología en la obra de Barriosnuevo no sería necesaria, porque con abrir físicamente los ojos estaría a la vera de nuestro entendimiento el supra lenguaje de sus signos.
Por eso hay que darse a la tarea de descifrar en su pintura un simbolismo, que nos coloca más allá de las simples imágenes de las verbenas y/o de los pickups, tema de su pictórica.

Encontramos en su obra una fuerte carga de emociones que patentizan el mundo de los bailadores: el alto volumen de la música (dado por el tamaño de los aparatos de sonido), la plasticidad en los movimientos de los protagonistas, su manera de vestir y de asumir la lúdica del goce, la complicidad poética de la noche y sobre todo la elevación del espíritu urbano-popular como constante de una cultura valida.
http://www.youtube.com/watch?v=gW2-KUEhllk&feature=related

LA SEMIÓTICA DEL PICKUP Y LA CHAMPETA
Por Sadid Ortega Pérez

Dairo ha logrado amalgamar todo el entorno festivo que se vive alrededor del pickup y la  verbena. Plasma en su obra la vivencia propia de quienes amamos la música africana moderna y sus particulares de bailarla, sentirla y gozarla.

De Barriosnuevo tenemos que reiterar, hasta la saciedad, que en sus cuadros se siente el trepidar de los tambores a través de los bafles de sus pickups: se palpa el sudor de los bailarines, que cerveza en mano, se trenzan en un duelo para ver quien tira más pases; se nota el apercollamiento de una pareja de danzones que no abandonan la baldosa en que se encuentran y se aprietan sexo contra sexo.
La obra de Barriosnuevo está llena de vida, de música y de ambiente festivo. La contundencia de la fuerza expresiva de sus cuadros sólo la habíamos visto en grandes pintores como Augusto Renoir, en sus bailes en el molino de la Galettes, los nocturnos de Tolouse Lautrec y los nativos de Gauguin. Estos grandes de la pintura universal estamparon la alegría del ambiente festivo en medio de una atmosfera natural.

http://soundcloud.com/faafricolombia/homenaje-al-nuevo-junior-1988
http://soundcloud.com/fafricolombia/lado-b-el-nuevo-junior-casset


LA RECREACION DE LO POPULAR EN BARRIOSNUEVO
Por Julio Escamilla Morales

Uno de los temas reiterativos en la obra de Dairo Barriosnuevo es, indudablemente, la recreación de lo popular. Por eso, muchos de sus cuadros están relacionados con algunas manifestaciones culturales que son despreciados o desvalorizados por ciertos sectores de nuestra sociedad, pero que hacen parte de la cotidianidad y la idiosincrasia costeña: la verbena, el picó y los bailadores.
En su muy personal estilo, Barriosnuevo nos ofrece un mundo cargado de sensualidad y voluptuosidad en el que hombres y mujeres, ataviados de acuerdo con la ocasión, gozan frenéticamente del baile o de la simple audición de los temas musicales del momento.
Así, la obra de este joven artista se convierte en una descripción pictórica de la verbena como escenario ideal en el que sus protagonistas, además de hacer ostentación de sus grandes aptitudes para el baile, se liberan –aunque sea pasajeramente- de las angustias y sinsabores de la vida.
Consciente de que es esta terapia colectiva el picó cumple el papel de medicamento insustituible, Dairo se propuso, pues, la encomiable tarea de registrar con sus trazos los “escaparates” de los más famosos picós de Barranquilla: El Gran Che, El Gran Pijuán, El Coreano, El Dragón, etc. Y como es apenas obvio, de esas enormes cajas de música surgen, a su vez, imágenes o escenas alusivas a esos sugestivos nombres que sus propietarios les han asignado, con el propósito de ganar adeptos y enfrentar a sus competidores en los ya famosos encuentros picoteros. 


http://soundcloud.com/baul-2da-parte-pic-s/1ra-parte-el-solista
http://soundcloud.com/baul-2da-parte-pic-s/2da-parte-el-solista

Obra destacada con Mención de Honor en el III Salón de Nuevos Artistas Costeños, organizada por la Cámara de Comercio de Barranquilla en el Foyer del Teatro Municipal Amira de la Rosa, año 1993










Nota Bibliográfica:
Revista Dominical de El Heraldo Mayo 3 de 1998

Colaboración en los audios: Africolombia
Fotografía; Javier Torres
Diseñador Gráfico: Marco Serrudo

Por Dairo Barriosnuevo
Artista plástico e Investigador Cultural
  

lunes, 5 de marzo de 2012

Alcúr, el auténtico pintor champetúo y/o de la champeta y el picó

Por Dairo Barriosnuevo*

Alberto Cuesta Rodríguez (Alcúr)


Alberto Cuesta Rodríguez, es el nombre de pila de este importante artista popular, el cual es de gran reconocimiento en el contexto pictórico picotero con la sigla de "Alcúr."

Es un auténtico barranquillero que nace en el barrio Las Flores en el año de 1956. Realizó estudios de bachillerato en el colegio Boston School de Barranquilla y los terminó en el Liceo Celedón de Santa Marta.

La impronta
Dice Alcúr, que una vez entró a estudiar un curso vocacional de pintura en la facultad de Bellas Artes a donde llegó a conocer a distinguidos profesores como el maestro de las artes plásticas Humberto Aleán. Después de asistir por algún tiempo desertó, decisión de la que dice estar arrepentido. 

En tiempos de muchacho inquieto y rebelde, Alcúr le exigió a su madre para que lo llevara a conocer al gran pintor colombiano Alejandro Obregón, quien tenía su taller de arte en el sector amurallado de Cartagena, y así fue, tuvo la experiencia de verlo y tratarlo, ver sus pinturas e intentar comprender un poco, ¿que era ser un gran artista? ¿en qué consistía la grandeza de su arte?


Alcúr en plena ejecución pictórica
Alcúr siempre reconoció su condición de pintor empírico e independiente, ni siquiera como un pintor autodidacta, el cual adquiere o aprende formas técnicas tradicionales o académicas, de una manera indirecta, lo que en su expresión pictórica, lo hace autentico y propio, dentro de su contexto cultural.  

En su largo trasegar de años y décadas, pintando los enormes y llamativos picós (sound system), los que pasarían a ser la principal vitrina de su arte, artista que goza de un cierto prestigio y reconocimiento popular, y no les estoy exagerando, hasta el punto, de llegar atender por días consecutivos, filas de clientes, todos, a la espera, a que Alcúr les pinte y decore sus enormes y estruendosos equipos de sonido.

La producción pictórica en serie por Alcúr
Alcúr en el año de 1969, cuando apenas era un  joven de 17 años, como cualquier melómano verbenero de Barranquilla, entró a un baile de verbena en el barrio Simón Bolívar a donde el picó El Gran Páez hacia una presentación, época en la que sonaba mucho la salsa, al igual que los éxitos musicales de Aníbal Velásquez, Dolcey Gutiérrez y Los Corraleros de Majagual, fue a partir de allí, cuando conoció el arte picotero del veterano pintor Gerson Costa, a quien le admiraba mucho. Más adelante su admiración pasaría a emular el arte pictórico de Belisario De La Mata Belimastth (QEPD).
Gerson Costa (Pintor)
Alcúr siempre quiso pintar de la manera pirotécnica, como lo hacía Belimastth, hasta comprender que jamás igualaría, de modo que decidió ser él mismo, pintar a su estilo, el que siempre lo caracterizó y distinguió, y evitar estar bajo el cobijo y la influencia de ningún otro artista.

Belisario De La Mata (Belimasth)
Lo que podemos apreciar en el arte de Alcúr, al igual que también lo hiciera su antecesor Belimastth, es el permanente uso de un lenguaje caricaturesco y jocoso, a través de estas pinturas, a donde se manifiestan las intrincadas y quijotescas batallas picoteras, de cada fin de semana, donde se exalta, de una manera épica: el poder y la gloria, pero también lo ridículo, que pueda identificar a un rival de plaza, todo, a través de los diferentes símbolos picoteros, sintetizados en una sola imagen.
Alsanders (Pintor)
En este tipo de imágenes aparecen los picós más importantes y célebres dentro de este contexto musical, con el ánimo, de darle sazón a la contienda picotera, de paso alimentar los imaginarios colectivos y populares de los melómanos, bailadores, coleccionistas de música, todos los que de alguna manera, tengan que ver con esta manifestación picotera y verbenera, en una eterna e inagotable guerra picotera, la cual se evidencia en la permanente lucha y posesión por la plaza y el mercado musical, dentro de este contexto cultural.

El Gran Fidel de Barranquilla
Uno de los combustibles, para que Alcúr pinte con mucha entrega y entusiasmo, hasta dejar las vísceras regadas en la tela del cañamazo, no es solo la cuestión del dinero que le pagan por pintar, lo es también la música picotera y verbenera, en especial la música africana, la cual vive y siente en el alma de manera ferviente, lo que lo hace despelucarse, por encima de otro genero musical, es por eso, que lo hemos denominado el auténtico pintor champetúo y/o de la champeta y el picó.

Este melómano veterano de vieja data, década de los 70, fue un fanático seguidor del legendario picó El Coreano de Concepción Hernández (QEPD). Posteriormente, Alcúr empieza a abrirse paso, como uno de los principales pintores de picós de los 80, al pintar uno de los aparatos de sonidos, que para la época, fue considerado grande: El Nuevo Latino de los hermanos Zuluaga, del barrio El Valle, al occidente de Barranquilla. Al cabo de unos días, Alcúr, pintaría El Timbalero de propiedad de Víctor Alemán (Q.E.P.D.) del que sería su pintor de planta, lo que le permitió abrirse camino en un mercado difícil, copada por pintores como Gerson, Belimastth y Alsanders, entre algunos otros.

El Nuevo Latino de Barranquilla
Alcúr siempre ha tenido muy buen genio, casi nunca se descompone, sin embargo, en otrora, le molesto mucho, el hecho, de que en el momento en que pintó El Timbalero, de manera promocional, o sea, gratis, fue muy cuestionado por los colegas de oficio, en el sentido de que había echado a perder la plaza, que era un pintor regalado y baratero, que cobraba por licor, que es irresponsable, al punto de cobrar por el trabajo y dejarlo tirado sin terminar, que es muy difícil encontrarlo, porque se la pasa viajando entre Barranquilla y Cartagena. Se oía decir también que era marijuanero, que amanecía borracho y dormido en las aceras de la calle, sin zapatos y con los bolsillos para afuera. Dice Alcúr, que todo lo malo que se rumoraba de él, era propaganda sucia de parte de algunos colegas, para desprestigiarlo.

Picó El Timbalero de Barranquilla
Alcúr dice que siempre habla muy bien de las personas, que un buen trabajo es el que se encarga de recomendar a las personas. Que cuando se desordena lo hace un domingo por la tarde, cuando no tiene mucho trabajo que pintar, se toma unas cuantas cervezas con unos amigos, oyendo música africana de la que él considera es música de la dura, de la brava, con una pequeña máquina de sonido de su propiedad y que prende en el patio de su casa en el barrio Siete de Abril, y lo hace sin tener que molestar a nadie en el vecindario.
El Negro Rumbero de Barranquilla
Le comenté que de la calumnia algo queda y que no me podrá negar, que me costó trabajo poder localizarlo para entrevistarlo, me dejo plantado dos veces, hasta llegué poner un clasificado en las redes sociales a donde me dieron un nuevo número de celular, aún así, casi nunca lo contesta o lo tiene apagado, es frecuente que a uno le informen ¿no lo viste? aquí estuvo, paso por aquí, ya se fue. Sin lugar a dudas, Alcúr es un controvertido personaje.

Alcúr a través de los años, pintó y sigue pintando a los picós legendarios de la región y el Caribe colombiano : El Supersónico, El Rey, El Dragón, El Pioneer, El Concord, El Parrandero, El Gran Fidel, El Sabor, El Conde, El Sibanicú, El Guajiro, El Británico...y no pare de contar.

El Supersónico de Cartagena
Una vez le pidieron que pintara un picosito llamado "El Consentido" y le exigieron que le pintara un Rambo con una enorme bazuca, el cual se negó hacerlo, porque simplemente, no le encontraba ninguna relación entre el nombre del picó y la pintura que le encargaron.

Cabe destacar que Alcúr, hasta ahora, fue el único pintor picotero que tuvo una galería o sala de exposición permanente en la localidad sur occidente de la ciudad de Barranquilla, se llamó "El Estadero Rico Son" la sede picó El Dragón, de propiedad del señor Wilfred Guerrero, barrio El Bosque en la vía de la cordialidad, a donde la gente, con cerveza en mano y al compás de la buena música verbenera, pudo apreciar y degustar de su obra plástica en pequeño formato.



Galería de Alcúr en el desaparecido Estadero Rico Son de la Codialidad
Alcúr dice que no lo busquen para pintar otras cosas que no sean los picós y los estaderos de salsa y música verbenera, que para él, no hay nada más aburridor que pintar tiendas, ferreterias, restaurantes, almacenes, y cualquier de estos negocios, los cuales, no pagan bien por el trabajo artístico, además, para ese trabajo, hay demasiada gente, muy buena pintando letreros.

El Dragón de Barranquilla


El Concord de Barranquilla
Alcúr da gracias a Dios, por acabar lo que para él, fue una horrible noche, una época de años, lustro y décadas, de oscuridad en el picó, en la que estos aparatos de sonido, se transformaron y se deformaron, en un arrume de cajas negras, tomando como referencia el modelo de las amplificaciones de sonido, a eso fue, lo que las nuevas generaciones le llamaron "progreso tecnológico," los cuales, la ambientación picotera fue animada por las luces rítmicas de discoteca. Dice, que fueron tiempos tan difíciles, que todavía no sabe ni como sobrevivió a semejante crisis, en la que ya no se empleaba a los pintores para decorar el frente de los parlantes, por considerarlo inadecuado, una práctica pasada de moda.

Casa del diseño Todomono en Barranquilla
Desde hace ya como cinco años "el arte pictórico en los picós está de vuelta y ha regresado para quedarse, porque ahora sí, hay gente que valora el modelo clásico del picó y su arte de los 60, 70 y 80, incluso, ahora que Alcúr, nuevamente vuelve al ruedo pintando, han venido turistas del interior del país y hasta extranjeros europeos y norteamericanos, buscándome para entrevistarme y tomarse fotos con el artista Alcúr".


Picó Virtual Mono Estéreo 
Recientemente, Alcúr hizo un trabajo para el primer picó virtual existente llamado “Mono Estéreo Láser" www.todomono.com, además hizo una serie trabajos en estampados para camisetas que son de su autoría, cuyos motivos son los símbolos picoteros con los que siempre ha trabajado, muestra, que ha sido exhibida en diferentes encuentros de moda y diseño con proyección a nivel local, regional y nacional, como una de las novedosas propuestas de la casa proyecto Todomono Diseño, de los artistas Johnny Insignares y Fernando Vengoechea.


El arte de Alcúr en las camisetas de Todomono
Alcúr plantea, que el mal manejo que ha tenido la tecnología en el picó, también tocó y abarcó la programación de la música picotera, o sea, que el picó dejo de poner música, lo que siempre consideró es: "La Gallina De Los Huevos De Oro" para pasar a sonar mezclas musicales en vivo, que para él, es sinónimo de ruido.


Los artistas Fernando Vengoechea, Johnny Insignares y Alcúr
Para finalizar, Alcúr dice: "que de nuestra generación podrán decir que ya somos viejos y muy conservadores, pero es estamos acostumbrados a oír y escuchar música de verdad, apreciar el arte sonoro bien concebido por músicos y orquestas, además, de escuchar el arte de programar música por medio de un picotero, mezclado con glosas picoteras, eso si que era un viaje bacano, no como hacen ahora los pelaos, con música que no existe y que no tiene valor alguno, realizados con edición de corta y pega, repite una y otra vez (Loop), para colmo, le suman el desafinado caraoke de un animador parlanchín, el resultado, es un monstruoso ruido infernal, que nada tiene que ver con la música."

Bibliografía:

Agradecimientos: Alberto Cuesta Rodriguez (Alcúr)

Fotos: perfiles de Facebook, Donaldo Donado Viloria, Diseños Todomono, Africolombia y Fukafra.

*Artista Plástico e Investigador Cultural