Por Dairo Barriosnuevo*
| GERSON COSTA |
Gerson Costa es un barranquillero que nace el 14 de octubre de 1947, por allá por esos tiempos, sus estudios apenas alcanzaron la primaria. Cuando era un jovencito de catorce años, fue entonces, cuando inicio su larga carrera de publicista, lo hizo pintando letreros en las cisternas de los carros de tanques, precisamente aquellos que distribuían el agua en los barrios de invasión o subnormales, al sur y en las afueras de la ciudad de Barranquilla.
Después de cierto tiempo paso a pintar aquellas populares placas que anunciaba las rutas de los buses. Luego pasó a pintar y ambientar su interior con aquellos sencillos y primitivos paisajes, que siempre veíamos en los costados de arriba del techo y hasta en las cajas de monedas de los buses.
Gerson se volvió un especialista pintando y decorando buses por dentro y por fuera, realizándole los letreros a las líneas de buses como los de Trasatlántico, Loma fresca, Transurbar, Transdias, Sobusa, entre muchas otras, más tarde abarcó a los coloridos buses de pueblo de la ruta sur oriental que todavía se estacionan en la plaza del Boliche. Sólo hasta hace muy poco, se desarrollaba un hermoso arte decorativo urbano muy artesanal, a puro brochazos, luego con soplete o aerógrafo y posteriormente con acrílicos adhesivos, poco a poco esta decoración se fue transformando en una presentación mucho más sobria y menos colorida como la de hoy día, a la medida en que se fueron incorporando nuevas formas de aplicación técnica decorativas, como resultado de nuevas formas de industrialización.
| GERSON COSTA Y EL CELEBRE PICOTERO GABRIEL LLERENA (PASTRANA) AL PIE DE UN POPULAR ICONO |
En esta actividad no solo se encontraba Gerson, incluso, se puede decir que hubo un numeroso gremio de personas, todos colegas de oficio, conformando equipos de trabajo, todos expertos hacedores de este arte sano, decorativo y publicitario, en los buses de transporte urbanos y municipales. Claro que esto trajo como consecuencia, una feroz competencia entre estas mismas cuadrillas. Era tal la manera de exigirse, desde el punto de vista técnico y estético, que se tradujo en un oficio laborioso y preciosista, para de esta forma, obtener la mejor presentación en la entrega del producto artístico, hecho arte u objeto artístico y funcional. Como es apenas natural, en todo sector que se considere competente, dentro de un determinado mercado, la pretención es tratar de posesionarse en la plaza y abarcarlo todo en cuanto a la demanda, los encargos y contratos. Entre todos ellos se destacaban por ejemplo: Gered Pinturita, Cesar Reyes, Edinson Morales (Edimor), Marbel, Ortiz, Olarte, son algunos de los que en su momento, compartieron con Gerson Costa.
Después de pintar un bus urbano, debajo de cada firma, dejaban escrita una jocosa expresión o sátira competitiva, al estilo jingle o glosa de picó que decía: ¿Mamando? jódete, sin tanto bla bla, cópiate, tu papá, The best, El original, etc.
Gerson también pintó y sigue pintando publicidad comercial, todo en cuanto a droguerías, almacenes, restaurantes, ferreterías, misceláneas, tiendas, refresquerías, peluquerías, panaderías, bares, cantinas, casetas y estaderos y un sinnúmero de negocios dentro de toda esta variedad de economía formal e informal.
Cuenta Gerson que la primera persona en pintar un picó fue un señor de Cartagena llamado Máximo Forero (QEPD), cuya firma siempre fue “Max Forero,” pinto un bafle y fue precisamente El Perro de Cartagena, de propiedad de Jesús María Villalobos. Belimastth lo pintaría después.
Max Forero no fue tan popular en el mundo picotero, porque era un pintor que vivía del arte de una manera más formal, incluso, andaba ocupado produciendo cuadros por contrato para los hoteles en el mismo Cartagena.
Después de que Max Forero pintara aquel primer bafle de un picó, los barranquilleros se reían y consideraban que eso no era más que una corronchada cartagenera. Pasó el tiempo y esta modalidad de pintar los bafles de los picós, se extendió tan rápido como un chisme o una mala noticia, y es entonces, cuando aparece Gerson Costa, más conocido en este contexto picotero como “Gerson”. Otros que también fueron reconocidos en ésta primera generación fueron Belimastth, Alsanders y Edimor, de este último, de quien hasta ahora no hay imágenes de su trabajo, tampoco hay quien dé razón de su paradero, solo se dice que se fue a vivir a Venezuela.
Dice Gerson que para finales de la década de los 60s, llegó a ser un pintor tan popular que le permitió ser el dueño absoluto de la plaza picotera en Barranquilla. Gerson tenía tanta demanda de trabajo, que le tocó llamar a un ayudante y es entonces, cuando aparece en este escenario de arte exótico y tropical nada menos que Belimastth. De esta manera Gerson le permitió ingresar a este creciente trabajo de pintar y decorar los bafles de los picós más importantes del Caribe colombiano. Inicialmente, trabajaron en sociedad logrando pintar unos cuantos de ellos. Mientras Gerson realizaba las letras de los nombres y emblemas picoteros, Belimastth pintaba la imagen principal de los bafles.
Después de que Max Forero pintara aquel primer bafle de un picó, los barranquilleros se reían y consideraban que eso no era más que una corronchada cartagenera. Pasó el tiempo y esta modalidad de pintar los bafles de los picós, se extendió tan rápido como un chisme o una mala noticia, y es entonces, cuando aparece Gerson Costa, más conocido en este contexto picotero como “Gerson”. Otros que también fueron reconocidos en ésta primera generación fueron Belimastth, Alsanders y Edimor, de este último, de quien hasta ahora no hay imágenes de su trabajo, tampoco hay quien dé razón de su paradero, solo se dice que se fue a vivir a Venezuela.
Dice Gerson que para finales de la década de los 60s, llegó a ser un pintor tan popular que le permitió ser el dueño absoluto de la plaza picotera en Barranquilla. Gerson tenía tanta demanda de trabajo, que le tocó llamar a un ayudante y es entonces, cuando aparece en este escenario de arte exótico y tropical nada menos que Belimastth. De esta manera Gerson le permitió ingresar a este creciente trabajo de pintar y decorar los bafles de los picós más importantes del Caribe colombiano. Inicialmente, trabajaron en sociedad logrando pintar unos cuantos de ellos. Mientras Gerson realizaba las letras de los nombres y emblemas picoteros, Belimastth pintaba la imagen principal de los bafles.
Con mucha modestia Gerson, reconoce que Belimastth llegó a ser mejor pintor que él, porque era más libre y creativo. De igual manera Gerson, con mucha franqueza y sensatez, siempre se consideró un pintor copista e intérprete, porque siempre estaba apoyado en las referencias fotográficas a través de las portadas de los discos y revistas. En sus trabajos siempre destacaba la imagen principal en un solo plano, como recortada o con la aplicación técnica de la plantilla, que pareciera fácil y sencilla, casi al estilo de una imagen corporativa, además sin el ya acostumbrado y recargado fondo de formas y colores de otros colegas pintores.
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| IMAGEN DEL PICO EL PIJUAN INTERPRETADO POR GERSON |
Solo cuando Belimastth empezó a ser reconocido en este medio y a tener sus propios contratos con algunos picós, le afloró un ego insoportable que no le cabía en el cuerpo, creyó ser más pintor que todo el mundo, particularmente, la emprendió contra Gerson, le decía cosas que llegaron a mortificarlo y ofenderlo como: que no sabía pintar, que pintaba feo, entre otras. Dentro de ese mamagallismo costeño Belimastth le hacía gestos y ademanes de mal gusto, como bembearlo. Eso en alguna ocasión los llevó al punto de agarrarse y darse de trompadas y puñetazos. A pesar de ello, Gerson conservo su amistad porque eso no era más que un mal rato, con alguna frecuencia lo visitaba a su taller que estaba ubicado en la calle 30 con carrera 30, barrio San Roque.
Gerson incursionó pintando un picó llamado “El Niño Alex” y al que más tarde se le llamara “El Bronx,” del señor Luís Eljaiek, luego “El Rojo” de Álvaro Reyes, cuando este tenía pintado un diablo, “El Concorde” cuyo propietario fue el japonés Tony Wong, luego “El Sibanicú” de Cristóbal Ruiz, “El Timbalero” de Víctor Alemán, “El Isleño” de Luís Carlos Cantillo, “El Solista” de Octavio Jinete y muchos otros más.
Gerson incursionó pintando un picó llamado “El Niño Alex” y al que más tarde se le llamara “El Bronx,” del señor Luís Eljaiek, luego “El Rojo” de Álvaro Reyes, cuando este tenía pintado un diablo, “El Concorde” cuyo propietario fue el japonés Tony Wong, luego “El Sibanicú” de Cristóbal Ruiz, “El Timbalero” de Víctor Alemán, “El Isleño” de Luís Carlos Cantillo, “El Solista” de Octavio Jinete y muchos otros más.
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IMAGEN DEL PICO EL SOLISTA INTERPRETADO POR GERSON |
El trabajo artístico más célebre de Gerson fue El Gran Pijuán, y que todavía hoy, a pesar de su desaparición desde hace ya muchos años, como un gran picó representativo de Barranquilla, icono este que prevalece con fuerza y mucha nostalgia, en la memoria de los melómanos y bailadores barranquilleros de las décadas de los 70s y 80s, y mediados de los 90s en plena época transistorizada, a través de aquel modernísimo “Pijuán Máquina Total” de Armando Villa, su imagen consistía, en el retrato de un sugestivo personaje de la época, elegantemente vestido y sentado en una silla de mimbre, lo que para muchos espectadores siempre les fue un incognito, el hecho de saber de quién se trataba. Eso sólo podía saberlo alguien que fuera picotero, coleccionista de esta música verbenera o un empedernido melómano, que permanentemente manoseara los respectivos acetatos correspondientes a este contexto picotero y verbenero.
Este retrato dio mucho de qué hablar y hasta de especular, incluso, le permitió al comunicador social Juan Pérez López hacer un parangón muy simpático y para nada descabellado, cuando escribió una crónica llamada “Los Picós de Barranquilla” 1.

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| SEGUN JUAN PEREZ LOPEZ "LUIS ELJAIEK, EL PROPIETARIO DEL GRAN PIJUAN, POSA AL LADO DE SU PROPIO RETRATO, REPRODUCIDO EN EL ENORME PARLANTE DE SU PICO" |
Finalmente, se trataba de la contraportada del disco de salsa donde venía aquel éxito musical verbenero llamado “La Maestranza” cuyo retrato era del músico portorriqueño José Juan Piñero Gonzales, creador del Sexteto Pijuán en la década de los 60s, agrupación que tocara muchos éxitos de salsa durante sus 25 años de existencia.
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FOTOGRAFIA DEL MUSICO PORTORRIQUEÑO JOSE JUAN PIÑERO GONZALEZ (PIJUAN) |
En una entrevista que le hiciera Israel Sánchez Coll e Ian Seda, miembros fundadores de Herencia Latina, a José Juan Piñero Gonzales, le informaron lo siguiente:
“ISC: Usted sabía, que en Colombia existe una ciudad que es Barranquilla, donde la historia de su sexteto aún persiste en la salud musical del melómano local, cabe agregar que en las verbenas de sus populares carnavales, era una leyenda, ver y oír un aparato musical de dimensiones extravagantes, que tenía en su híper parlante la fotografía de uno de sus álbumes. Esos aparatos –ya son muchos- los denominan pickup, pero ese en particular lo bautizaron con el nombre sugestivo de “El Gran Pijuán”
Pijuán: yo tengo una simpatía particular por el público colombiano. Nunca tuve la oportunidad de tocar frente de ellos, pero agradezco en su medida justa, de que por tantos años hayan estado atentos a mi trabajo musical y en verdad es una deuda de gratitud que tengo con ellos y si esta entrevista llega a oídos del público colombiano, aprovecho la oportunidad de parte de este servidor, para expresarles, que reciban muestras de genuino agradecimiento, por ser una fanaticada tan consecuente, leal, conocedora y de mucho respeto; de hecho me emociona y me llena de orgullo.” 2
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PICO EL GRAN PIJUAN DE BARRANQUILLA, FOTO A FINALES DE LA DECADA DE LOS 70s |
Con mucha frecuencia Gerson viajaba hacía la ciudad de Cartagena a cumplir con los compromisos de pintar los picós más importantes de esa ciudad, donde también era muy célebre y popular, estos contratos prácticamente lo mantuvieron alejado de la plaza pictórica barranquillera. Se puede decir que el trabajo lo puso a vivir por años en la heroica, aunque tampoco fue ni es complicado buscarlo y encontrarlo por la carrera 8 con la calle Murillo, sector de los barrios La Victoria, Las Palmas y El Santuario.
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EL LEGENDARIO PICO EL DIAMANTE DE CARTAGENA |
Toda esta manifestación plástica, perteneciente a la cultura popular urbana y que por décadas fue y sigue siendo exhibida ante las muchedumbres, cuya concentración o aglomeraciones, no es precisamente la de apreciar ni observar ningún tipo de artes plásticas, como sí lo podemos ver en otros escenarios hechos y dispuesto para ello, como en el caso de las galerías de arte, salas y museos de exposición. El dilema consiste en que este público de extracción popular, en cuanto a este tipo de artes, y otros como el de la música misma, es de un analfabetismo casi absoluto. Sin embargo, a las verbenas se va a oír y disfrutar de la música, tomar trago, bailar solo y/o con pareja, interactuar, vacilarla, pasarla bacano, levantarse una buena hembra, y en ultimas, aparearse, que son en realidad las verdaderas razones para ir a estos escenarios verbeneros.
Con esta idea tampoco pretendo decir que la gente del común o del pueblo, no tenga el sentido común, ni la disponibilidad de apreciar de unas estéticas artísticas, ni las de consumir el arte en general, pero en este caso de la cultura popular, o de la subcultura, la habilidad y destreza técnica pictórica de unos actores, como en el caso de Gerson y su camada, lograron conformar un lenguaje plástico con unas funciones estéticas funcionales y específicas, dentro de este determinado medio y /o contexto.
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OBRA RECREATIVA DE LA PRODUCCION PICTORICA "HERALDICAS PICOTERAS" DE DAIRO BARRIOSNUEVO |
Este objeto arte llamado picó, el cual unifica e integra varias de las manifestaciones artísticas, como en el caso de la música, o los sonidos musicales, la danza en su expresión urbana, folclórica y contemporánea, además de la plástica a la que nos referimos y su complejo lenguaje, propios de ese mismo contexto social. Además, de la suma de los avances tecnológicos y sus diversas formas de uso y presentación, a través de estos enormes aparatos de sonido, y que desde ya, podemos considerarlos una tradición de los barrios y ciudades del Caribe colombiano, por el tiempo en el que han perdurado algunos de ellos, que como empresa familiar han sostenido un nombre, han prevalecido y alimentado de forma permanente, los imaginarios de esta subcultura, y que son representativas de las nuevas tribus urbanas contemporáneas, que son los grupos de personas con un conjunto de comportamientos, creencias y lúdicas, que las diferencia de la cultura dominantes de la que también hacen parte.
Notas Bibliográficas:
1. Pérez López, Juan: Los picós de Barranquilla; Revista Diners, febrero de 1983.2. Sánchez, Israel, Seda, Ian: La Importancia de llamarse Pijuán; http://www.herencialatina.com/Pijuan/Pijuan.htm, Edición diciembre de 2006.
Fotos tomadas de los archivos de la Revista Diners, Herencia Latina, Long Play Salsa picotera, Vol. 1, Africolombia y Fukafra
Diseñador gráfico Marco Serrudo
*Artista Plástico e Investigador Cultural







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